El peso en la línea de fuego

Articulo

El peso es la primera variable que refleja la incertidumbre económica política y financiera nacional e internacional, y seguramente estaremos viendo cambios importantes en su cotización con respecto al dólar mientras dure la pandemia y se conozca la magnitud de la recesión.

La propagación del coronavirus se ha vuelto ya una crisis humana que avanza cada día desarticulando las economías del mundo a pesar de los recursos que inyectan los gobiernos, organismos y bancos centrales de los diferentes países.

Por desgracia, México también está contagiado, agobiado por el bajo crecimiento económico, la caída en los precios del petróleo y la presión de las calificadoras internacionales.

El sector financiero en México ha sufrido ya el impacto de la incertidumbre y la volatilidad internacional, la bolsa medida por el índice S&P/BMV IPC ha perdido más del 24% en el acumulado del año, mientras que el peso registra una pérdida del 31.0% al cerrar en $24.74 el viernes. Sin embargo, ante la posibilidad de que la economía entre en recesión y registre en el año una caída alrededor del 4.0% como lo están estimando algunas corredurías y la Secretaría de Hacienda (esta última estima un rango entre 0.1% y -3.9%), podría ya estar siendo descontado por los mercados, aunque estos pronósticos todavía podrían cambiar, dependiendo de la magnitud que alcance la crisis del Covid-19 en México, tanto en tamaño como en tiempo.

El que también seguirá en la línea de fuego es el tipo de cambio, dependiendo del entorno económico y financiero que se presente en el futuro próximo, tanto nacional como internacional. A nivel internacional el principal factor que estaría influyendo sobre el peso y la mayoría de las monedas es la fortaleza o debilidad del dólar, aunque en el periodo del 20 de febrero al 3 de abril de 2020 cuando se ha manifestado con mayor fuerza la crisis por el coronavirus, el dólar solamente se apreció 1.0% frente a las seis principales divisas del mundo, mientras que el peso se depreció 31.5% frente al dólar en el mismo periodo, al pasar de $18.82 a $24.74, aunque en algún momento ya superó los $25.00 por dólar. Sin embargo, a pesar de la presión que ha tenido nuestra moneda, el Banco de México no ha intervenido en el sistema de libre flotación que tiene el peso mexicano, solo se han tomado diversas medidas para darle liquidez en moneda nacional y extranjera y para mejorar el funcionamiento de los mercados nacionales. Por un lado, el Banco de México estableció líneas swap con la Reserva Federal de los Estados Unidos hasta por US$60,000 millones, con lo que se evita utilizar las reservas internacionales, las cuales ascienden actualmente a US$185,509 millones, además, el gobierno cuenta con una línea de crédito de US$61,000 millones otorgada por el Fondo Monetario Internacional. Por otro lado, la tenencia de extranjeros en valores gubernamentales asciende a 2 billones, 52 mil 509 millones de pesos, que convertidos al tipo de cambio actual equivalen a US$82,964 millones, y representan el 44.7% de las reservas internacionales.

En este sentido, consideramos que Banco de México no intervendrá en el mercado cambiario aun cuando la presión sea mayor, y tampoco esperamos que suba las tasas de interés para retener los capitales, porque en tiempos de incertidumbre como ahora no hay forma de detener una salida de capitales. Una intervención directa en el tipo de cambio podría generar mayor incertidumbre y provocar un efecto similar al de diciembre de 1994.

Articulo publicado en el Semanario El Inversionista Mexicano del 3 de abril de 2020.

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