La liquidez que inyectan los gobiernos y bancos centrales para reactivar la economía, influye a favor de algunos mercados financieros, tanto a corto como a mediano y largo plazo (Ver).

Las crisis económicas de 2008-2009 y la que estamos viviendo actualmente han provocado que los bancos centrales y los gobiernos, principalmente de países desarrollados como Estados Unidos, la Eurozona, Reino Unido y Japón, tomen diversas medidas para la reactivación económica, entre las que está la baja en las tasas de interés y los estímulos monetarios con los que se incrementa la liquidez en los mercados financieros.

La Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos, reconocida como el banco central más importante y poderoso del mundo, mostró en su reunión de política monetaria del miércoles 10 de junio su preocupación sobre la crisis actual del COVID-19 y la alta incertidumbre que existe sobre el futuro de la economía.

El presidente de la FED, Jerome Powell señaló que no dudarán en hacer lo que sea necesario para contener la crisis. En principio estima que las tasas de referencias se mantendrán entre 0.0% y 0.25% hasta el final de 2022, además, reiteró que cada mes harán compras de bonos del Tesoro por 80 mil millones de dólares y otros 40 mil millones en valores respaldados por hipotecas, sumando un total de 120 mil millones de dólares para darle liquidez a los mercados financieros y flujo de crédito a los hogares y a las empresas.

Bajo este panorama, se espera que haya implicaciones importantes en los mercados financieros, como ocurrió después de la crisis de 2008-2009 cuando la FED también bajó sus tasas de referencia a los niveles actuales, de 0.0% a 0.25%, entre diciembre de 2008 y diciembre de 2015, dando además diversos estímulos cuantitativos (QE) de noviembre de 2008 a noviembre de 2014, fomentando la transmisión efectiva de política monetaria a condiciones financieras más amplias. Es decir, favoreciendo el desempeño de la mayoría de los mercados accionarios, principalmente el de Estados Unidos que mantuvo fuertes ganancias desde los mínimos que registró en marzo de 2009 hasta diciembre de 2014. El índice Dow Jones ganó en ese periodo el 175%, el S&P-500 ganó 209% y el Nasdaq subió 274%. Durante 2015 y parte de 2016 se observó un proceso de consolidación, retomando la tendencia ascendente hasta registrar máximos históricos en febrero de 2020, tanto el S&P-500 como el Dow Jones, previo a la crisis del COVID-19, mientras que el Nasdaq alcanzó en este mes de junio máximos históricos.

En México, la bolsa medida por el Indice de Precios y Cotizaciones (IPC) registró en el mismo periodo de marzo de 2009 a diciembre 2014 una subida del 157% en Moneda Nacional, y convertido a dólares subió 168%, aproximadamente.

El oro también tuvo ganancias extraordinarias, aunque en un periodo más corto, de octubre de 2008 a agosto de 2011 subió 180%, y aunque esperamos que siga subiendo ahora, el potencial que vemos es más moderado, porque empezó a subir desde US$1,200 por onza troy en agosto de 2018, cotizando actualmente alrededor de US$1,735 la onza troy.

Artículo publicado en el Semanario El Inversionista Mexicano del 12 de junio de 2020

Articulo
Menú