Los capitales golondrinos

Se les denomina capitales golondrinos a aquellas inversiones financieras que llegan a un país buscando ganancias en el corto plazo con fines especulativos, buscando altos rendimientos en el mercado de dinero u oportunidades en otro tipo de activos, como pueden ser las acciones que cotizan en la bolsa o inclusive las divisas.

En México, la inversión en valores gubernamentales ha sido uno de los activos más buscados por los extranjeros, donde los primero datos que se tienen registrados vienen de finales de enero de 1991, con un monto de $8,891 millones de pesos, y de ahí fue creciendo la tenencia de extranjeros en valores gubernamentales (TEVG) hasta alcanzar máximos de $123,348 millones a principios de febrero de 1995, pero con la devaluación del peso frente al dólar ese año, hubo una salida de capitales que dejó un saldo cercano a los $14,350 millones en junio de 1996, después, con las grandes crisis económicas y financieras que hubo,  en el año 2000, prácticamente salieron todos los capitales golondrinos, y fue hasta marzo de 2006 cuando la TEVG volvió a regresar a los $123,348 millones.

A principios de 2008, previo a la gran crisis económica y financiera global de las hipotecas subprime, el saldo de la TEVG ascendía a $217,385 millones, concluyendo ese año en $270,114 millones, y para finales de 2009 llegó a $313,181 millones, acelerando el alza cada vez más, hasta alcanzar máximos históricos de 2 billones 273,928 millones de pesos el 8 de febrero de 2019, concluyendo ese año en 2 billones 148,287 millones de pesos, y para el cierre de 2020, el saldo bajó a 1 billón 891,048 millones, acelerando la salida en este 2021, donde el último dato al cierre del 13 de septiembre de 2021 el saldo fue de 1 billón 671,421 millones de pesos, lo que implica una salida de $219,627 millones en este año. Es decir que desde los máximos alcanzados en 2019 a la fecha, han salido $602,507 millones de pesos que convertidos al tipo de cambio actual equivalen aproximadamente a US$30,125 millones. Como dato adicional, el 26 de agosto de este 2021, la TEVG cayó a 1 billón 648,242 millones, siendo el mínimo del año, lo que significa que han regresado $23,179 millones en las últimas semanas.

Aunque los capitales golondrinos no favorecen el desempeño de las economías, si pueden influir en la actividad financiera de un país. Por ejemplo: La llegada masiva de capitales golondrinos a México puede provocar la apreciación del peso frente al dólar (USD/MXN) y cuando salen los capitales en forma intensiva puede suceder lo contrario, depreciar la moneda y generar volatilidad e incertidumbre en otros activos financieros como la bolsa o las tasas de interés. Además, la apreciación excesiva de una moneda no siempre es positiva, porque reduce las ganancias de las empresas exportadoras ya que no es lo mismo vender con un tipo de cambio de $19.00 que con uno de $21.50. Entre más se aprecia el peso habrá menos ingresos para los exportadores. Además, las inversiones en la TEVG reciben una ganancia por los intereses que les paga el gobierno, lo que implica un costo financiero para el país.

Independiente de lo malo o nulo que representan los capitales golondrinos, lo que llama la atención es que a pesar de la salida de capitales por $476,866 millones de pesos del cierre de 2019 13 de septiembre pasado, el tipo de cambio se ha mantenido estable alrededor de $20.00, inclusive debajo de su valor teórico que al cierre de julio era de $20.45. La depreciación que alcanzó niveles un poco más arriba de $25.00 en marzo y abril de 2020, fue por la incertidumbre de la pandemia del coronavirus, pero a pesar que siguieron saliendo capitales el peso siguió apreciándose hasta regresar en noviembre de 2020 a niveles de $20.00, donde se ha mantenido con los altibajos naturales provocados por eventos especiales.

También llama la atención que a pesar de las mayores tasas de interés que paga México, por encima de las de Estados Unidos, Europa y Japón, sigan saliendo capitales financieros del país. Esto se le puede atribuir a la falta de confianza en el gobierno, o porque han decidido participar en mercados internacionales más rentables como el de acciones o en commodities.

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