Los cuatro desafíos

El mundo se encuentra envuelto entre la pandemia, la guerra, la inflación y los cambios en la política monetaria que están llevando a cabo diversos bancos centrales, constituyendo cada uno de estos factores una amenaza para el crecimiento económico global.

Aunque la pandemia del COVID-19 y sus variantes ha reducido las secuelas y la crisis que provocó en el 2020, sigue siendo uno de los principales factores de incertidumbre y riesgo, junto con la guerra que sostiene Rusia en Ucrania. A estos dos “Cisnes Negros” se suma la elevada inflación que han generado estas dos causas, y las medidas de política monetaria que están tomando los principales bancos centrales para combatir la inflación.

Cada uno de estos cuatro factores que están presentes, perjudican el desempeño de la actividad económica global, dependiendo de la magnitud y la duración que tenga cada uno de ellos.

La vuelta a la normalidad por la pandemia del COVID-19 se puede retrasar por la guerra en Ucrania, pero mientras tanto, los precios de varias mercancías, del sector energético y de alimentos se han disparado, aumentando las presiones que había provocado la pandemia en la interrupción de la cadena de suministro de varios sectores como el de los semiconductores, el automotriz, electrónica, telecomunicaciones, etc.,

El último dato de inflación en Estados Unidos alcanzó niveles que no se habían visto en los últimos cuarenta años, al ubicarse en 7.9% anual, mientras que el core subió a 6.4% anual.

En este sentido, lo más probable es que los bancos centrales tengan que actuar con mayor agresividad, quitando estímulos monetarios y aumentando en forma más fuerte las tasas de interés. Sin embargo, ante el reto de frenar la inflación será interesante conocer lo que hará la Reserva Federal de Estados Unidos en la reunión de política monetaria que sostendrá esta semana y que publicará el miércoles 16 de marzo, aun cuando el consenso del mercado estima que solo aumentará la tasa de referencia en 25 puntos base para dejarla en el rango de 0.25%-0.50%.

En México, la inflación tampoco cede, ubicándose en febrero en 7.28% anual, mientras que la subyacente aceleró su crecimiento a 6.59%, quedando como el nivel más alto desde junio de 2001. Por esta razón y por la presión que ejercerá el alza de las tasas de interés en Estados Unidos, las tasas de interés en México pueden alcanzar niveles mayores al 8.0% en este año, repercutiendo sobre el crecimiento económico.

En este sentido, también habrá que esperar que siga la volatilidad en los mercados financieros globales, aunque también se pueden encontrar oportunidades.

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